conoce a los expertos

Entrevista al neurocientífico Fernando de Castro Soubriet

Fernando de Castro Soubriet es Científico Titular del CSIC e investigador principal del Grupo de Neurobiología del Desarrollo-GNDe en el Instituto Cajal. Según sus propias palabras, “Trabajo en el desarrollo pre- y postnatal del sistema nervioso, fundamentalmente en neurogénesis y oligodendrogliogénesis-mielinización, así como sus implicaciones en fisiología normal incluida la palsticidad cerebral y, sobre todo, en enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple o las leucodistrofias. Algunos de los mecanismos celulares y moleculares que son importantes durante el desarrollo cambian en el cerebro que sufre de estas enfermedades. Potenciando esas señales “positivas” y equilibrando las “negativas” tratamos de remielinizar (es decir, reponer parte de la mielina perdida), fundamentalmente potenciando la actividad espontánea de unas células que ya de por sí tenemos en el cerebro y que reaccionan contra el daño desmielinizante, denominadas precursores de oligodendrocitos (en inglés, OPCs). Además, en una línea menos potente en la actualidad, trabajo en el desarrollo del sistema olfativo, algunas patologías que lo afectan como el síndrome de Kallmann, y el potencial neuroreparador de determinada células olfativas.

Con motivo de “El Sendero de la Neurociencia”, le hemos realizado una pequeña entrevista que queremos compartir con todos vosotros.

  • Neurocientífico ¿nace o se hace?

Como todo, creo que un neurocientífico es 100% genes (nace) y un 100% ambiente (se hace). Las condiciones determinadas genéticamente (curiosidad, rebeldía intelectual, tesón…) son necesarias, pero, obviamente, se pueden orientar de muy diversas formas dependiendo de dónde naces (familia, ambiente, sociedad, país…) y de la educación que recibas, inicialmente, y vayas buscando, posteriormente. Ya de mayor me he dado cuenta de que lo que me interesaba desde pequeñito era, de alguna forma, investigar: la Historia, la Astronomía, la Arqueología, la Oceanografía… En casa había cierta tendencia a ver con buenos ojos la formación en Ciencias, aunque mi padre hubiese estudiado Derecho y mi madre, cuando entró en la universidad para mayores de 25 años, lo hizo en Geografía e Historia. Cuando me decidí por estudiar Medicina, estuve atento a las cosas que me gustaban (¡cómo me apasionó la cirugía cardiaca…!), pero ya en quinto curso tenía claro que me interesaban dos temas sobre manera: el sistema nervioso y el sistema inmune. Mi primer intento fue en un laboratorio de inmunología pero, por azares del destino, la colaboración se frustró y… surgió la oportunidad de ir a hacer el doctorado en Neurociencia al por entonces recién fundado Instituto de Neurociencias (Alicante) y… aquí estamos ahora…

  • ¿A qué retos se enfrenta la neurociencia?

La Neurociencia es, en sí misma, un reto. Conocer cómo funciona nuestro cerebro y afrontar posibles curas de la gran cantidad de enfermedades neuropsiquiátricas que existen es algo inabarcable para cualquiera de nosotros. La trascendencia que tendría es imposible de calibrarla para nadie. Los avances técnicos (ejs.: bioinformática y big-data; nanotecnologías; CRISPR-Cas9 y otros sistemas de `gene editing´; las funciones del genoma no codificante; el microbioma humano y nuestra existencia como ecosistema, más allá de un simple ser vivo más o menos unitario) nos abren nuevas puertas cada día y algunas veces nos obligan a replantearnos radicalmente enfoques seguidos hasta ahora y muchos hallazgos que habían surgido como sólidos. Sin embargo, las preguntas fundamentales siguen sin contestación y no debemos perderlas de vista: la vastedad de lo que podemos conseguir conocer en pequeñísimos detalles no debe jamás ocultarnos el objetivo fundamental de nuestra investigación, y ese es un riesgo creciente dada la explosión tecnológica derivada, directa e indirectamente, de la revolución cibernética de hace 30-40 años.

  • ¿Por qué es necesaria una formación en neurociencia?

Quizá porque… todo es cerebro… Ese es el título que doy a una charla de divulgación general, desde hace tiempo. Y es que… ¡todo es cerebro!,  nosotros como seres humanos, nuestra percepción del mundo que nos rodea, de los mundos lejanos, todas las abstracciones e ideas que nos facilitan y entorpecen nuestra vida diaria y que condicionan, conscientemente o no, nuestro futuro como especie. Sin nuestro cerebro funcionando como funciona, es obvio, seríamos otra especie y, como ocurre con la mayoría de especies, casi todo lo que para nosotros es “algo”, no tendría la más mínima relevancia.

  • Consejo a los jóvenes

Perseverar con capacidad crítica constructiva. Nuestro cerebro nos hace libres y… hay que querer y saber ser libres. Elegir libremente, analizando pros, contras y consecuencias de esas decisiones: que nunca otros decidan por ti, que ninguno se refugie en culpabilizar a otro/s. E influir todo lo posible en nuestra sociedad para que las autoridades políticas y el conjunto de las clases dirigentes doten al sistema educativo (desde las guarderías a la universidad) de los recursos necesarios en una sociedad moderna con vistas al futuro, y un sistema de investigación (carrera profesional, centros, sistemas de financiación) imprescindibles en una sociedad que quiera un presente y un futuro mejores. E intentar que todo ello sea perfectamente factible con el desarrollo que todos los otros aspectos imprescindibles de su vida se hagan realidad: que ser científico no se resuma en la dicotomía “o la Ciencia, o yo”.

Leave a Reply